-- Living LAS VEGAS (Parte 2) CON FOTOS!!!!!!!!

19/8/10 - Publicado por Diego Blázquez

SEGUNDO DÍA EN LAS VEGAS: "El desembarco español"

¡Buenos díaaaaaaaaaas... Laaaaas Veeeee-gaaaaas!!!! Amanece un nuevo día en la capital del juego y demás vicios prohibidos. Un sol de justicia azota al desierto y hace más dura la resaca de muchos que hicieron de la noche una peregrinación de la locura. Antes de nada, avisaros de que Diego subió ayer unas fotos en la entrada de San Francisco (La ciudad de las cuestas). No pudo subir más porque no le dejó el servidor y seguramente a mí, ni me de tiempo a subir fotos ahora, pero algo es algo. Sigamos...



Nuestros intrépidos protagonista despiertan con las pilas cargadas y con ganas de disfrutar de un día atope, en esta ciudad bautizada por ellos mismo como The Black Hole, o lo que en español se suelo decir un AGUJERO NEGRO. Es como entrar en un bucle, todo te lleva a lo mismo, y no habíamos empezado el día y ya estabas deseando mirar si había una noche más.

Una vez despiertos, con lo puesto y a toda velocidad, nos dispusimos a correr cuan gacela hispana del desierto a por el desayuno. A lo largo de la noche anterior, habíamos visto una ganga. Como todo lo aparentemente bueno, había truquillo en el asunto. El caso es que fuimos a la Cantina Mejicana del casino Planet Hollywood a por unos huevos, beicon y patatucas más un café por unos 8 dolares y acabamos pagando casi 11 por cabeza. El caso es que nos sentó muy bien y nos dispusimos a volver al hotel para hacer una de pisci y yakuzi.

Celso y Diego bajaron antes que yo. Yo bajé como a la media hora y más perdido que Celso saliendo de Flagstaff. Mire por el jardín de los flamencos y demás animalucos y ví a gente con toalla yendo hacia una puerta. Pues allí que fui. Yo iba con lo puesto, es decir, bañador y toalla (la llave, la dejé en la habitación y la cartera con la pasta y todo, también). Cuando llegué a la puerta, me encontré con un mejicano muy majo. Le expliqué que mis amigos habían bajado antes y si podía ver donde estaban, porque no había bajado nada y encima había que pagar 15 pavos. Cosa que me extraño mucho. Pues nada, entré y qué ví... EL PARAÍSO, eso es lo que ví. Cachondas impresionantes en bikini tomando el sol y metidas en la piscina como si de una fiesta de la mansión Playboy se tratase. Algo indescriptible. Una vez superado el rollo sexual del asunto, desolado por la falta de mis amigos Diego y Celso (que cabrones, ya podían estar ahí), fui a la puerta y le pregunté si había otra piscina. El amable mejicano me dijo que sí, que había una más abajo que era gratuita para lo del hotel. También me dijo lo del partido de España contra México, que empató y no se qué. Yo seguía desolado, claro está. Él estaría acostumbrado a ver eso, pero yo... Pues nada, a la otra pisci que me fui. Llego a la pisci de los pobres y me encuentro una tía robusta que me pide en un inglés raro que le de mi tarjeta de la habitación. Yo con mi inglés advance le explico que mis amigos están dentro en la piscina, es decir, "mai frends arrr in de pul". Ella me mira raro y me dice que sin tarjeta no entro, que tengo que pagar. Yo, sin un pavo. Como mucho le podía dar la toalla naranja del decathlon y mi camiseta de la ñ de España. Total, que yo tiro otra vez de mi perspicacia y le insisto: "mai frends arrr in, ai cam gou into am ai luk for as". Ella hiperterrita me mira y me dice ya desesperada: "yur rum namber". Yo le contesto: "okey, mai rum is seventiguan-seventizri". Y ella replica: "yur neim is...". Explícala a la "frend" que yo no soy el de la habitación y que es uno de los de dentro. Total, que le digo: "Blasque Cauno, Yeigo". Ella me mira y dice: "sorri, nou apier". Llegados a este punto, yo empiezo a mirar a la piscina y sus anexos para buscar a golpe de vista a éstos. ¿Sabéis que ví? Una página de los libros de BUSCAR A WALLY EN LA PISCINA. Parecía que acinaban a la gente unos encimas de otros. Estaba hasta reventar. Ya la miro desesperado y le repito el nombre de Diego, mi habitación, mi talla de calzoncillos, mi número de teléfono,... Al final, cogió la pulsera rosa de acceso y me la puso. Moraleja: Si insistes, entras gratis.
Segunda parte de la operación swimming-pool: ENCONTRAR A DIEGO Y CELSO. Ya dentro miro y veo a Celso metido en un partido de voley-water en mitad de la piscina, con Diego al otro lado de la red. Joder, lo que han tardado los amigos en integrarse, pensé. Total que dejo todo y me meto. Para que os hagáis una idea del voley-water del Flamingo es una modalidad anárquica del voleybol, es decir, vale todo. Juegan "m" contra "n", siendo m=(n+5)/v, siendo "v"= número de veces que te cambias de equipo a discrepción. Total, que entre el indio que jugaba de rodillas, al que Diego castigo a smachs; el borracho gracioso que era capaz de hacer puntos inverosímiles sin sumergir su vaso de cocktail (cuando dejó el vaso vació, se hundió en la miseria) y el resto de la panda que se unía, se iba o cambiaba de equipo... la furia roja demostró porque empezamos a ser una potencia mundial en el deporte. Tras una jornada matutina de pisicina y deporte, vimos conveniente ir a comer. Ah, bueno, antes una de Yakucci.



El agua ardiendo que estaba. Imaginaros las dos explicaciones posibles: uno, que tiene calentador el agua; dos,los niños pequeños no van al baño en toda la mañana. Nosotros tiramos por la primera razón, ya que nos pareció la más aduacuada para podernos meter en ella. La cosa fue que de allí no nos movió nadie en media hora larga. Y abandonamos el tema por meras necesidades primarias, como es comer.

Debido al punto de relajación y ritmo de consumismo que desbordaban nuestros ojos, tuvimos la feliz idea de ir a un Outlet a comer. La comida fue una mera anécdota dentro del momento Pretty Woman de Celso. Yo era "pretty" y Diego era "woman". Celso es el tío rico que va cargado de bolsas de tiendas, mientras Pretty Woman va de tienda en tienda comprando y comprando. Para que os hagáis una idea, terminamos de comer a las 4:00 PM y salimos de allí a las 8:00 PM. Pobre Celso. jejeje.

Y tras todo esto, decidimos hacer ya la noche Las Vegas de juego y demás. Nos duchamos y vestimos y allá que fuimos. Tras una cena ligera en el Mc Donald (patrocinador del viaje), fuimos a tomar una copa a una terraza con show de cockteleros y gogos de en sueño bailando, a la par que había mesas de Black Jack debajo de las gogos. Las 2 cervezas y el combinado de Celso salió por un ojo de la cara, pero mereció la pena. Por lo menos para Celso. Pobriño. ¿Qué pasó os preguntaréis? Pues que aquí el amigo le dió un vuelco el corazón. La culpable, Monik (para los amigos, Mónica). ¿Y quién es Monik, diréis? Pues bien, como explicaros. Dejando prejuicios y posibles estereotipos a un lado, se trataba de una gogo. Llevaba una peluca blanca y tenía una cara dulce. Lo de moverse era cosa de diosas del Dance. Vamos, que Celso estaba que no cabía en gozo. Yo, viendo el panorama de babismo de Celso y que se quedaba un sitio libre de apuestas de 5$ de apuesta mínima, decidí empezar a jugar por primera vez en mi vida a una cosa de éstas. Lo cierto es que empecé como una furia, de poco a poco ganando, pero como una furia. Hice más Black Jacks... Mientras tanto, Celso seguía a lo suyo. Ya estaba perdiendo los papeles, ya que estaba esperando el momento de que bajase para hacerse una foto con ella. A partir de aquí, os dejo a Celso que os dé su versión. Adelante Celso, exprésate: "No coment. Estoy muy afectado por todo. Qué he hecho Dios míooooooooooo". Bueno, el pobre... es muy sensible.

Tras esto, Diego y Celso se sentaron también. Ya estabamos los 3 mosqueteros dispuestos a desbancar al casino. Y sin contar cartas. Fue divertido y lo positivo de todo esto es que supimos parar. Diego el pobre, tiene la suerte de estar enamorado y tener quién le corresponda y perdió un piquito; mientras Celso y yo salimos bien parados. Celso mucho más que yo. Sería el efecto gogo. Jejejeje.

Queríamos haber hecho muchas cosas más, pero creo que el día ya dió mucho de si. Y por desgracia, no podríamos quedarnos una noche más ya que el precio de la habitación ya subía a más del doble por ser viernes. Volvimos al hotel, nos dimos una vuelta por donde estaban las crupiers vestidas de conejitos rosas y escote desorbitado... y pá la cama que el día siguiente había que volver a la carretera dirección San Francisco.



Hola, soy Diego.

Simplemente quería añadir algo antes de dar por concluida esta crónica. Y es que Las Vegas es un sitio increible, es cierto, pero es otro mundo. Es un mundo de gente con dinero, con mucho dinero, y aunque está pensado para que cualquier persona tenga la oportunidad de visitarlo, al final te das cuenta de que es otra forma de vida. Cuando ves los coches que se pueden alquilar (Vipers, Ferraris, Porches, Limusinas que son como camiones), o los viajes en helicopetero de ida y vuelta al Grand Ganyon, o los reservados de los restaurantes y zonas de copas de los hoteles, o las tiendas de los hoteles, piscinas especiales si las pagas.... y un sin fin de servicios previo paso de la "magnetic card". Es cierto, Las Vegas es increible, y hay que ir alguna vez en la vida, pero al igual que cuando hoy hemos salido de BellAir y Beverly Hills (en Los Angeles), te das cuenta de que es otro mundo, sin acceso completo a él, y que no cuadra con tu forma de vida.Te hace volver a tu realidad, a la de los sueldos "mileuristas" (aquel que tenga "la suerte" de tenerlo") y el futuro (y presente) laboral bastante oscuro. SI alguna vez váis a Las Vegas (que por otro lado creo que si se puede, hay que ir) despertad pronto del show de neon, belleza, opulencia y excesos.Es un consejo.

Y ya que Celso no quiere decir nada sobre "su chica", decir que su aparación nos metió en un debate sobre si "¿saldrías con una gogo?" Debate que no duró mucho, puesto que las gogos, son bailarinas (con poca ropa) pero unas serán excelentes personas y otras unas fiesteras. Eso sí, los tres dijimos que nos sería muy difícil saber que nuestra chica se gana la vida bailando en ropa interior para que otros las miren y les pidan que se hagan fotos... pero de no ser así, Celso no se habría "casi enamorado", no???? Hay buenas personas en todos los sitios... y ella, seguramente pueda ser una. La recordaremos como "la chica que pudo ser".

Besos y abrazos para todos!!!

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-- Día 13 : La ciudad de las cuestas-CON FOTOS!

17/8/10 - Publicado por Diego Blázquez

Nuestro tercer dia en las Vegas fue nuestro día de Salida. Por la mañana fuimos a ver los hoteles que nos faltaban (Nueva York, Excalibur ) y algunos locales que no debíamos perdernos, como el Harley Davidson Cafe, en donde van saliendo por las paredes motos increibles de Harley mientras te tomas algo...



A eso de las 12 pusimos rumbo a San Francisco, nos esperaban 915 kilómetros de camino, pero sabíamos que terminaríamos parando antes, y así fue,en un pueblo-ciudad llamado Merced, a unos 200 km de San Francisco. Llegamos a eso de las 9 de la noche, pillamos un hotel (un super 8) y nos fuimos al Mcdonalds de enfrente andando. Llegando al mismo, nos saludaron desde un coche dos chicas afroamericanas. Bajan la ventanilla, nos saludan y nos dicen que si no sabemos que día es... Y les decimos que sí, que martes. Y nos dicen " Martes 13, no tenéis miedo? es una fecha atemorizante" y nosotros flipando. La verdad que eran muy majas, estuvimos hablando un rato y luego se fueron, y nos desearon buen viaje

Tras nuestra para y posta en el pueblecito de MERCED nos dispusimos a realizar los 200 km que nos quedaban hasta San Francisco. Lo cierto es que el viaje fue muy bien hasta la entrada de la ciudad (sobre todo para mí, que iba durmiendo atrás). Lo malo fue la entrada. Sábado, San Francisco y Verano, son palabras que si las juntas en la misma frase y las sumas da lugar a una bastante más desagradable : ATASCO. Así que tras una horita de dichoso atasco, pagamos los 5 $ que te cobran por cruzar el puente y ale, a la city.

Lo cierto es que al ir viendo la bahía, el Golden Gate (el puente rojo del anuncio de Mapfre) y el skyline tan característico con ese edificio en forma de pirámide, te van viniendo a la cabeza nuevas sensaciones. Aunque lo primero que hicimos fue ir hacia los muelles, hacia la zona que llaman "Fisherman's Wharf" que en sus tiempos era el muelle de los pescadores, y en la actualidad es un sitio precioso,lleno de tiendas, restaurantes, algunas atracciones... todo en un entorno "muy marinero" con maderita, muelles, etc...



El sitio es ideal, con la bahía de San Francisco rodeándolo y los famosos leones marinos de la ciudad haciendo las delicias de los peques (y no tan peques) Sí, leones marinos. Llegaron a la bahía un buen día, allí se quedaron, allí viven , cazan, se reproducen y son un símbolo de la ciudad, de hecho están pretegidísimos por las autoridades portuarias habiéndoles cedido una extensión de muelles bastante considerable.



Lo cierto es que lo pasamos bastante bien, y volvimos a caer en el agujero negro del consumismo... joder, nos pusieron en medio del muelle una tienda que se llamaba "College Sport wear" en donde podías encontrar TODA la ropa de TODOS los equipos universitarios de TODO el país. Una locura, de verdad, una auténtica locura. Lo malo (o lo bueno, porque si no, habríamos comprado de todo) los precios... Así que solamente nos dedicamos a las ofertas de camisetas de algodón (con las que ya podemos montar una tienda de todas las que tenemos)

Como se acercaba la hora de hacer el ChekIn en el hotel, para allá que fuimos. Y esa fue nuestra primera experiencia con las empinadas calles de esta ciudad. Son la leche...menos mal que aquí todos los coches son automáticos. Me imagino a alguien que acaba de sacarse el carnet en esta ciudad...no sobrevive, seguro. Vimos nuestros primeros tranvías, que van HASTA EL CULO de gente. No hemos montado en ninguno poque hemos preferido patearnos la ciudad (eso os lo cuento luego , que merece su tiempo)



Total, que llgamos al hotel, que se encuentra en Geary Street, en el centro del Downtown. Mamá, para que te hagas una idea, la siguiente manzana es como la quinta Avenida de new York, pero en vez de una calle, son varias manzanas en cuadrícula juntas, teniendo como centro la Union Square, uno de los símbolos de la ciudad, porque era donde iban a hacer las manifestaciones durante la guerra civil los habitantes de la ciudad para apoyar al ejercito de "La Union"

Dimos una vuelta hasta encontrar el burger (porque es lo más barato) repusimos fuerzas, y a eso de las 16,30 comenzamos nuestro "paseo" por San Francisco.

Es cierto, no es una ciudad grande, no es Chicago, Los Angeles ni Nueva york. Es pequeña, pero andar por San Francisco es rompedor. No hay una maldita calle llana, o subes, o bajas. Y cuando digo subir y bajar, me refiero a que a veces te da veértigo mirar hacia donde vas, jajajaja. Pues nos pegamos una paliza de narices. Y como muestra de las pendientes que hay por allí, ahí va una foto, sin ningún truco, realizada a ras del suelo. Fijaos la diferencia entre la casa y la pendiente (mirad los coches)



Primero fuimos hacia ALAMO SQUARE. Venga, un premio para quién sepa "qué sitio es este" ..... venga....Os doy un rato más
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¿nadie?. Venga, os doy una pista : "Tío Jessy"
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¿No? ... ¿nada de nada? Venga, os doy otra pista. Es una serie de televisión que comenzó a emitir la primera cadena de televisión de pago en España, pero la emitía en abierto. Y no, no es FRIENDS.
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PADRES FORZOSOS !!!!!! Alamo Square es la plaza que hay enfrente de una de las casas en donde vive esta peculiar familia en esta serie que es junto con Friends una de las mejores que jamás se hayan emitido. No podéis imaginar lo que sentí al estar frente a esas casas de estilo victoriano, en esa cuesta, con el parque a mis espaldas.... Y recuerdas cuando volvías del colegio con 13 años, ponías la tele y las veías en la caja tonta... ayyyyyys.Comprendo que no lo entendáis, pero para mí fue un momento mágico. Casi podía ver al Tio Jessy entrando con una de las gemelas ollsen en brazos a la casa...en fin...



Tras este momento, comenzaron a aparecer ante nosotros unas vistas y unas casas preciosas.


Alamo Square está en lo alto de una de las colinas que forman esta ciudad, y se ve casi todo. Nuestro siguiente destino era la Catedral de la ciudad. A la que llegamos tras meternos en un barrio que debíamos haber bordeado. Pero bueno, es lo que tiene no conocer la ciudad, y a veces prejuzgar a la gente por las pintas. Nos fuimos dando cuenta porque las casas cambiaban, eran muy cutres, las calles muy sucias, mucho policia a la entrada del barrio, pero ni uno dentro, y encima, de un portal empiezan a salir los típicos negros americanos, raperos, con los abrigos, las capuchas... jejeje... de foto, y nosotros tres ahí andando hacia ellos .

- ¿nos cambiamos de acera? no, que se van a pensar que creemos que son unos kinkis
- joder, normal, ¿has visto las pintas?
- tranquis, que han salido a la calle a charlar..
- anda mira, uno con patinete y viene hacia nosotros..
- ese viene a hacer el reconocimiento para ver si somos peligrosos...
- normal, con Santi a nuestro lado, solo le falta un abrigo de esos...
- venga, sin bajar la cabeza
- nos están mirando...
- normal, anda que no damos el cante...
- tranquis chavales, que ahí hay un parque y a correr no nos ganan, venga, palante!

Y "palante fuimos". Nos hicieron un pasillo por la calle y nos faltó decirles "hi guys, how`re you doing" y nos piramos. Los mendas flipaban.... jejeje.En fin, "con talante", como dice cierto capullo de La Moncloa..

Y a buscar la catedral, que encima estaba cerrada, un fallo... Pero era bonita, y como tenía un patio interior hicimos una pausa para descansar, justo al lado de un banco donde había una chica rubia bastante guapa y con cara de estar pasándolo mal. Celso y yo estuvimos a punto de preguntarle si estaba bien.. pero por si acaso nos mandaba a la mierda, no le dijimos nada. Pero le pasaba algo, seguro...



Luego pusimos rumbo a la bahía, pero por el lado contrario de la ciudad. Escogimos una calle al azar (eso sí, con tranvía para verlo pasar) y de repente nos encontramos con el local que nos dijo la hermana de Santi: LA LOLA !!! con su bandera de España en la puerta, la televisión sintonizada en el canal internacional de TVE, toros pintados por las paredes, y jamones, Sí JAMONES, colgados por dentro. Sangría, patatas bravas y demás. Un fraude, carísimo, pero estos decidieron que querían cenar allí..así que allí cenamos, comiendo productos tipical spain.



Tras eso, Santi salió tocado de la sangría, y nos dirigimos otra vez a la bahía, porque de noche seguro que era otra cosa. Y es cierto, lucecitas, tiendas, espectáculos callejeros (uno de pinturas con spray que ya habíamos visto en las Vegas) y ZOLTAR. ¿Qué no sabéis quién es Zoltar? pues ya estáis cogiendo en el videoclub la película de Tom Hanks que se llama BIG, y así sabréis quién es Zoltar el adivino. Muy GRANDE!!!!



En fin, que tras otra hora y pico por los muelles, nos volvimos para el hotel con otro pedazo de paseo, cerrando la jornada del día en algo así como unos 8 kilómetros (a ojo, pero lo calcularé). Poco más que contar, que san Francisco es una ciudad sobre todo distinta, y muy bonita, sobre todo por sus barrios típicos, con algunas casas de ensueño, de esas que dices "quiero vivir aquí". No parece una ciudad peligrosa, aunque seguramente vaya por zonas, y lo que si que hay es mucho vagabundo, pero van a su bola y no molestan a nadie. Sin duda una ciudad muy bonita y con un aire muy especial. A mí, particularmente, me ha gustado mucho, aunque lo de las cuestas...pffff. Normal que en esta ciudad haya sido donde menos gente obesa hemos visto, no podrían subir esas calles, y lo que es peor... las bajarían RODANDO.

Besos y abrazos!!!

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--Dia 12 : Living LAS VEGAS (Parte 1)

16/8/10 - Publicado por Diego Blázquez

PRIMER DIA EN LAS VEGAS: "El aterrizaje y reconocimiento"

Amaneció un día soleado del verano americano para tres intrépidos ruteros. La noche pasó demasiado tranquila a pesar de estar en uno de los pueblos-ciudad universitarios por excelencia de los "Estardos Unidos" (guiño a nuestro compañero-rutero Javier Molina que anda perdido por USA como nosotros). Nos despertamos y desayunamos como de costrumbre.
Repostamos con un hipotético "luxory breaksfast" que simpletamente estaba en luxury, eso si, la habitación de LUJO DE VERDAD. El caso es que empezamos uno de los momentos más esperados por TODOS: ¡¡¡NUESTRO VIAJE A LAS VEGAAAAAAAAAS!!!
Muchas ilusiones estaban puestas en esa ciudad, a la par de muchas posibles aventurillas de lujuria y desenfreno, llegando a momentos como los vividos en una de las últimas películas de Hollywood sobre Las Vegas ("RESACÓN EN LAS VEGAS"). Lógicamente no se dan las mismas circusntancias, pero como todo, se puede adaptar.



Nos pusimos en ruta desde Flagstaff, aunque tuviesemos unos problemillas de orientación, que no de ubicación.¿Verdad Celso? jejeje. Ya al volante y por la 40 dirección a Williams empezamos a sentir los primeros escalofrios pensando en nuestra tarde-noche.Por lo menos, Celso y yo, ya que Diego es uno poco esceptico con esta ciudad. jejeje.

Williams fue nuestra primera escala. La elegimos por ser uno de los pueblos ruteros por excelencia. Es una ciudad volcada en el espíritu comercial de la ruta y en el tren antiguo que parte desde allí hacia el Grant Canyon. Tras cruzar por la parte menos llamativa de la misma, giramos para encontrarnos con la calle principal y rutera. Allí vimos uno de los mejores restaurantes de la Ruta 66 que hemos visto. Era un grill con una barbacoa enorme. Con un salón interior-tienda de souveniers decorado en plan americanada y una terraza con música de country en directo. Bueno, allí hicimos un solar de su tienda, ya que había muchas cosas muy chulas. Tras esta primara grata sorpresa, vimos lo mencionado antes.


Todo el pueblo está volcado en la Ruta y de eso da fe, un restaurante hecho a modo de ciudad típica del Oeste.


Tras todo esto y abusando bastante del tiempo planificado escrupulosamente, nos pusimos línea directa al Santuario del Baco americano. A pesar de lo apurado del tema, nos dió tiempo a parar y arriesgarnos en un Buffet Chino tirado de precio y con el formato Yankie de bebida a "tutti pleni". Fue una de las mejores decisiones en cuanto a BUENO, BONITO y BARATO.
Además las chinas muy majas. No las entendía nada, pero muy atentas y muy graciosas. La comida muy parecida, por no decir igual a la que vemos en España, pero con la diferencia, como en todos los sitios de poder beber hasta reventar.


Nuestras próxima anécdota ocurrió en la parte previa al paso por la presa Hoover. Para los que no la conozcáis, fue el escenario donde se rodó una parte de Superman I. El caso es que previo a este paso, hay un control de policía. Te avisan que existe la posibilidad de que te paren y tengas que enseñar todo lo que llevas. Bueno, pues imaginaros la estampa conmigo al volante con una camiseta de la Ruta 66, gorra también de la Ruta 66 y las gafas de ver. Después Celso con las gafas de sol, la cámara de vídeo y el portátil como co-piloto; y Diego detrás con una pinta de somalí descarriao. Pues pasamos... si si, nos dejaron pasar y pararon a una familia de hispanos que había delante. Vamos que olíamos a turista que... Estos dicen que mi disfraz de rutero fue nuestro pase, pero yo sigo diciendo que ESTOS YANKIES ESTÁN LOCOS (como suele decir Obélix). Podríamos haber llevado armas de destrucción masiva y una bomba nuclear y habríamos pasado igual. El caso es que pudimos ver una presa enorme y espectacular, antes del plato fuerte.


La tensión se mascaba por momentos, la carretera ya nos iba preparando para lo que nos podíamos encontrar... Vamos, que si existiesen los teletransportadores, ya hubiesemos llegado antes.

Os preguntaréis como fue nuestra entrada allí, ¿verdad? Pues... no lo sé, porque nos desmallamos de gusto y nos despertamos rodeados de cachondas, mesas de BlackJack y dólares por todos lados. Bueno, la verdad fue que nos quedamos flipados de la magnitud de aquello. Luces, dimensiones espectaculares, todo hecho al detalle, una masa de coches y gente desfasando... una locura divertida de vivir. Como dice Celso al llevar un rato, no soy capaz de asimilar todo la información y estímulos que estoy recibiendo. Y así es, todo está hecho para sobreestimularte y sobreexcitarte (en el buen y mal sentido de la palabra). Todo te pide que gastes, gastes y gastes. Y encima te resulta divertido si lo haces. Una locura.

Después de la congestionada llegada en coche al Hotel Flamingo... Bueno, voy a hacer un inciso para los que no lo sepáis. El Flamingo fue el primer hotel-casino de Las Vegas. A parte de estar en el centro de todo, sus instalaciones y servicios son la leche. La habitación ni te cuento y el ambiente de lujo. Pos nada, después de dejar el coche en el parking, nos dispusimos a realizar el check in. Ya esperando en la multitudinaria cola de recepción, ya lance lo de... pues "podríamos quedarnos una noche más". Ante esta propuesta, recibí mi primera sorpresa cuando Celso dijo: "yo quiero ver Yosemite". Yo, claro está, pensaba <<¿vamos a perder la oportunidad de estar una noche más por ver más árbolés?>>. Y la segunda fue cuando Diego El Esceptico de Las Vegas me secundó. Todo pasaba por convercer a Celso. ¿Lo conseguiría...?


Tras el check in, llegó el momento de cruzar uno de los 3 salones de juego del hotel para llegar a los ascensores. Fue en ese momento cuando empezaron todas nuestros sueños en Las Vegas. ¿Nos tocaría la típica maquinita de un millón de pavos? ¿Saldría el siete en los dados con mil pavos apostados? ¿Acabaría la bolita en el trece negro en la ruleta? ¿Desfalcaríamos al casino contando cartas al Black Jack? Cuando llegamos a los ascensores, Celso comenzaba a tener sus primeras dudas sobre si iríamos a Yosemite o no. El entusiasmo por pasear por los casinos y por visitar las exhuberantes construcciones faraónicas estaba en nuestra mente mientras que subiamos y nos dirigíamos con todos los bultos a la habitación.

Habitación 7173. Esta fue la HA-BI-TA-CIÓN. Menudo peazo de chabola. Enorme es decir poco. Era como tener tu apartamento particular. Una vez allí, echamos un meo y poco más, para lanzarnos directamente a las calles del infierno celestial.

Desde ese momento, serían eso de las 9:00 PM, nos pusimos a andar a ritmo de un marchador olímpico por la calle Strip. Empezamos con los exteriores del Caesar Palace, ambientando la antigüa Roma. Espectacular y sobrio como en el pasado debió de ser.



De allí pasamos al Bellagio. Un palacio con todas las letras. Por dentro cúpulas, mármol, grandes pasillos, tiendas de buenas marcas, bares y terrazas para ir de etiqueta y un salón de juego donde la tranquilidad se contrastaba con el sonido de las maquinillas. Fue aquí donde tuvimos nuestra primera ganancia, sólo hay que ver a Dieguete en la foto.


Una vez nos dejaron sorprendidos las camareras de uno de los bares y alguna que otra clienta, pasamos al otro lado. Esta vez, pasamos por delante del casino que ambientaba París con la Torre Eiffel, el Arco del Triunfo y algún otro más. La Eiffel no era a tamaño real, pero era muy guapa. Tanto como la sucesión de francesas pechugonas y lindas que llevamos encontrándonos a lo largo del viaje. Haciendo un inciso, hay que decir que los americanos hacen casting en Francia con el ESTA (dni, fotos actuales y medidas).



El siguiente a explorar en profundidad fue el Planet Hollywood. Es un casino con un centro comercial incorporado y ambientado con techo a modo de cielo azulado y casas de pueblo antiguo.


Tras ver tiendas y un lugar para cenar, decidimos ir en la otra dirección para ver los shows gratuitos. No paramos en toda la noche de andar y andar y andar. El hotel del primer show fue el Myracle, donde la actuación de agua y fuego nos dejaría con la boca abierta. Menudo show, lástima que no pudiésemos tener un buen sitio para verlo.


Tras esto tanteé a Celsito con lo de una noche más. Se mantuvo en su postura, pero con dudas en su expresión. Todo apuntaba a que después de la cena, caería ante la evidencia. Al final, decidimos una noche más y buscamos precios. La mecha Las Vegas se volvía a encender en nuestros corazones.



Lo siguiente a experimentar fue el show de Treasure Island. Estaba programado a las 11:30 PM. El cansancio empezaba a hacer mella y teníamos que esperar media hora hasta el inicio. Como allí, la paciencia es la madre de la ciencia, pues aguantamos. Mereció la pena, ya que fue algo impresionante. Primero empezaron a salir por una puerta, chicas impresionantes vestidas de piratas, pero menudas piratas. Ojo, ¿eh? Luego salió un pavito, pero la verdad es que no le presté mucha atención, ya que las hembras piratas me tenían muy ocupado para sacar buenos planos con la cámara de vídeo.
Por cierto, GRACIAS PAPÁ por la cámara. Tiene un zoom y una definición... La cosa es que empezaron a hacer una trama de piratas con dos barcos. Debía de ser graciosa, pero yo no entendí nada. Lo cierto es que mi atención no estaba en el idioma precisamente. Total, que se pegaron llamarazos, explosiones, hundieron un barco y las cahondas piratas seguía dale que te dale al baile. Un 10 la verdad. jejeje.


Tras todo este tute, decidimos ir camino a nuestro hotel para poder así reservar un día más y de paso dar una vuelta por la sala de juego de los casinos que había de camino para elegir uno donde empezar a jugar a Black Jack. Por cierto, menudas cupries había en el Flamingo.

PRÓXIMAMENTE LA SEGUNDA Y ÚLTIMA PARTE...



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